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Con un sueño en la sangre.

15 de Octubre de 2011 Publicado en La prensa Gráfica Por Yanira Soundy Celebramos los 200 años del Primer Movimiento Independentista de Centroamérica de 1811. Y sabemos que a lo largo de esta historia, las personas Sordas nunca han sido visualizadas. Fundación Manos Mágicas escribe hoy en la hoja en blanco de la historia de las personas Sordas salvadoreñas en el marco de la celebración del Bicentenario. Mostrándonos el talento de dos jóvenes: un profesional de Diseño Gráfico, Juan Marcos Lima, de la Universidad Don Bosco, y la pintora Ana Lucía Ordóñez Amador. Ambos son Sordos, en el auditórium del Museo Nacional de Antropología David J Guzmán. Juan Marcos presenta su colección de trabajos de Diseños tanto artísticos, de fotografías y en forma digital, algo único y de alto nivel profesional y talentoso: ideas sumamente creativas, colores, sueños, líneas, marcas, conceptos, mensajes positivos, arte retratista, fotografías, figuras diversas, tonalidades cargadas de sentimientos y mucho más. Ana Lucía muestra sus obras en óleo con colores encendidos y oscuros, juego de sombras y luces donde asoma la ingenuidad y la madurez de par en par, un grito ahogado contra la injusticia y la afectación del plomo. Es una joven que desconoce qué hará en su futuro, no lo sabe, pues a pesar de tener un gran talento y una pasión por el diseño en ropa no tiene recursos para estudiar. Todo lo que sabe lo ha aprendido en casa, leyendo, viendo revistas. Ella se graduó de bachiller en el colegio Dios de Israel. En este marco, se destaca a la mujer Sorda, dándole el mérito a Ana Lucía de ser la representante de Fundación Manos Mágicas en el marco del Bicentenario, por su talento artístico, su belleza, sencillez y valores humanos. Celebramos nuestra lucha por la independencia y autonomía de una población Sorda que ha sido discriminada por siglos, conscientes de que esta discriminación es otra forma más de esclavitud social. Con señas que nos piden a gritos alcanzar el derecho a la educación, la cultura, el trabajo, la salud, la propiedad, la posesión, tener una familia, el acceso a la información en su lengua de señas materna y uso de tecnologías, el bilingüismo y romper las cadenas de las barreras que impiden la comunicación total en todos los espacios de la sociedad salvadoreña. Celebramos el Bicentenario con un sueño en la sangre: hacer valer los derechos de la población Sorda de El Salvador. Sabemos que el camino es menos duro que antes, pues otras personas Sordas y sus familias ya lo han transitado, hay ingenieros, técnicos en computación, licenciados en Diseño Gráfico, nutricionistas, técnicos en Gastronomía, asistentes de odontólogos, artistas. Pero la mayoría de estas personas Sordas aún no encuentran trabajo en sus carreras y no son respetadas por lo que saben y se enfrentan a otra batalla más. Creemos que es necesario mostrar en estas fechas tan memorables algunos de nuestros talentos, con el objeto de sensibilizar a la sociedad, gobierno y empresa privada. Enseñarles que sí contamos con profesionales y artistas capaces y valerosos. Decirle al mundo que en nuestro país aún existen los sueños y que estos jóvenes representan el trabajo arduo de sus familias para lograr desarrollar el proyecto educativo de sus hijos e hijas, las noches y los días de desvelo de esta juventud, la fe y la fortaleza de una generación que no se deja vencer por la sordera y no se aísla, que la hace suya convirtiéndola en una fortaleza espiritual, cultural y de carácter, que nos da un ejemplo de vida a seguir a toda la sociedad salvadoreña.




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